martes, 6 de julio de 2010

Bodegas Darien


Viajar no es solo desplazarse a lugares remotos con gran exotismo, a playas populosas o montañas desiertas. Viajar es conocer. De hecho, tal y como yo lo entiendo, viajar ni tan siquiera es el destino. Consta de muchos momentos: preparación del viaje, el desplazamiento, los instantes que pases allá donde vayas, la vuelta, los ratos que pasas comentando lo que sucedió. Así entiendo yo los viajes.
Todo esto viene al cuento de que en esta entrada no contaremos lo que nos pasó allende las fronteras o en algún punto del litoral, sino lo que disfrutamos a escasos 15 kilómetros de casa. Cumpliendo con algo que hacía tiempo rondaba nuestras cabezas, nos acercamos a conocer las bodegas Darien, situadas entre Logroño y Agoncillo, en la carretera N-232.

Lo que realmente nos llama la atención es hacer un curso de cata. Bien pudimos elegirlo a la hora de hacer la reserva, pero finalmente optamos por la visita técnica que incluye la cata de 4 vinos de la bodega acompañados de una pequeña charla (amén de la visita a las instalaciones).
Teníamos la visita concertada a las 13:00 del sábado para un grupo de 7 personas. Decidimos acercarnos un poco antes para poder contemplar la exposición que nos habían dicho que era de entrada gratuita, y así hacíamos un poco de tiempo y completábamos la mañana. A eso de las 12:30 nos accedíamos al interior del conjunto de caras y aristas blanquecinas.

El singular edificio de hormigón blanco está inspirado en las piedras que delimitan las viñas de la zona, constituyendo una analogía a los peñascos apilados unos sobre otros y dejando pasar la luz. Personalmente me gustan las bodegas de estilo más clásico, pero ésta construcción es realmente bella. El juego de formas y los colores empleados tienen una estética inconfundible y muy llamativa.
Alrededor del edificio, se cultivan hasta 66 hectáreas de viñedo, aunque aún no se recogen sus frutos por ser de reciente plantación. Concretamente fue en el año 2007 cuando se plantaron las vides de esta zona y la vendimia no se considera interesante al menos hasta el cuarto año.

Además de estas viñas cuentan con otra gran extensión de tierras en las que cultivan las selectas uvas que emplean en la elaboración de sus caldos. Tienen permiso para una producción de hasta 500.000 kilos de uva al año, aunque se quedan en torno a los 350.000.
Accedimos al interior y tomaron nota de nuestra presencia. Para hacer más llevadera la espera, como ya teníamos en mente, nos invitaron a recorrer una exposición permanente de vasijas de barro de diferentes épocas de la historia, que es de entrada gratuita.

El título de la exposición no falta a la verdad, ya que lo único que se ve en las 2 plantas de la exposición son vasijas de barro. Las hay de todas las formas y colores y abarca un gran espectro temporal, pero no hay nada más que vasijas.

Dimos un rápido vistazo a la muestra y la abandonamos bastante descontentos, esperando que lo que nos quedaba fuera algo mejor.

Permanecimos relajadamente sentados en los modernos sofás del hall de la bodega, a la espera de que llegase la hora de comenzar la visita. Por los amplios ventanales comenzábamos a ver cómo llegaban los que serían nuestros compañeros de ruta, en coches y autocares.

Comenzamos el tour con un vídeo de presentación de la bodega y su singular arquitectura. Con un filme sin sonido y repleto de efectos visuales, se evoca la idea primigenia que llevó al arquitecto Jesús Merino Pascual a dotar al hormigón con esas características formas. Gracias a ellas la bodega cuenta con el Best Of Wine Tourism 2009 en arquitectura.
Un segundo vídeo dividido en dos partes, una con imágenes reales y otra con una recreación en 3D, nos detalló el proceso completo en la elaboración del vino partiendo desde el primero de los pasos en el tratamiento de la tierra.
De ahí ya pasamos a ver algunas de las partes de la bodega, empezando por la tolva en la que se vierten toneladas de frutos en la época de la vendimia, la cual se realiza a mano y depositando los racimos en cajas de plástico que hacen sufrir menos a los granos que los clásicos sacos.

Con todo lujo de detalles nuestra guía fue desmenuzando las diferente partes del primer elemento para el tratado de la uva. Aquí será donde se le haga una primera separación de los elementos que no interesa incluir en el vino. Al pasar por la despalilladora se elimina el raspón y posteriormente, en una mesa de selección manual, se retiran las bayas no conformes.
En la misma sala, unos metros por debajo de nosotros, se anclaban los pies de los depósitos troncocónicos de 15.000 litros y los dos más grandes de 25.000 litros, a los que entra la uva tras superar una estrujadora que rompe cuidadosamente la piel del fruto.

Con toda la tecnología disponible aplicada sobre estos grandes contenedores fuimos conociendo los procesos a los que se someten los caldos en su interior. Desde la maceración previa a la fermentación alcohólica para los aromas varietales y los antocianos responsables del color rojo, hasta los numerosos remontados durante la fermentación para mantener el contacto entre el mosto y la piel y la microoxigenación posterior.

La siguiente parada era una de las más esperadas: la sala en la que se lleva a cabo la crianza en barricas de roble. Gracias a ella se aporta al vino una estructura más compleja de aromas y de sabor.

En esas barricas de roble francés o americano (dependiendo de lo que se quiera conseguir) es donde se potencian los sabores a vainilla, coco o frutos rojos. A través de los poros de la madera se consigue a su vez pequeños aportes de oxígeno que confieren madurez al vino y permiten la integración de sus sabores con los de las frutas.

La última estación antes de la pequeña cata fue en el espacio destinado a la crianza en botella. Esto permite eliminar el estrés del caldo durante el embotellado y redondear e integrar los componentes para formar un todo. Tras ella llega el tiempo de la consumición que no hay que demorar mucho para que no se pierdan los sabores originales y aparezcan otros de evolución.
Cuenta esta sala con los llamados reservados, que son lugares de almacenamiento de botellas a disposición de clientes que quieran unos parámetros de conservación muy estrictos. En ellos se almacenan hasta 96 botellas que serán servidas cuando el afortunado propietario visite la bodega.
Lo mejor estaba por venir: la cata de vinos. En este punto se separan las visitas ya que la Turística incluye la degustación un vino crianza y la Técnica añade 3 vinos más acompañados de una aperitivo de queso y chorizo riojanos y una breve introducción al mundo de la cata.

Se pueden observar, oler y tomar los cuatro caldos más selectos de la bodega: Darien Crianza, Darien Reserva, Darien Selección (vino de autor con la mejor uva de cada temporada) y Delius Reserva especial (elaborado solo en añadas excelentes).

Además de disfrutar buenos vinos se toman algunas nociones básicas para aprender a comprenderlos. Es un primer paso para la realización de un curso de cata en condiciones, actividad que también oferta esta bodega.
Abandonamos las instalaciones muy animados, en parte por el buen rato que habíamos pasado, en parte por los efluvios de la espirituosa bebida, y echamos una última mirada al exterior del complejo.

La verdad es que es una muy buena manera de pasar un par de horitas y que nosotros completamos después con una buena comida en la sidredía Kupela de Logroño. Un comienzo de día muy bueno para un final inmejorable: la clasificación de la selección española de fútbol para la final del mundial de Sudáfrica 2010.


Te puede interesar:
Visita libre a bodegas Darien (cata 2 vinos) = 3€.
Visita turística a bodegas Darien (cata 1 vino) = 6€.
Visita técnica a bodegas Darien (cata 4 vinos + aperitivo) = 15€.
Curso de cata = 25€.
Menú en sidrería Kupela desde 29,30€ + IVA.

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3 comentarios:

  1. Hola Jony, interesante salida a tener en cuenta.

    Por cierto, al final donde os vais de vacas? Sigue en pie lo del Loira???

    Nosotros salimos rumbo a Alemania el próximo Sábado, estamos acabando de ultimar varias cosillas que nos faltan y deseando que llegue el día.

    Bueno, sea donde sea, esperamos que los paséis GEnial, ya contareis a la vuelta jaja.

    Saludetes.

    echobelly

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  2. Hola chicos.
    Pues ahora mismo estamos en un punto de indecisión absoluta porque ha habido muchos cambios para las vacaciones. A falta de 15 días no tenemos ni idea de lo que vamos a hacer.
    Pero como bien dices, es igual dónde estemos, porque me lo voy a pasar en grande.
    Saludos y ¡disfrutar de Alemania!

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  3. jjajaj Tu tranqui, a nosotros nos ha pasado lo mismo!!! Decidimos la semana pasada la ruta definitiva jaja Con lo cual a pasarlo bien sea donde sea jaja

    Saludetes.

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