Otro año de actividad post comida de fin de curso con los montañeros del cole. Este año nos juntamos cinc, y visto que la posibilidad de dormir en refugio en Picos de Europa ¡no se
abre hasta septiembre!, nos ponemos modo burgués y reservamos una casa
en Espinama descartando por ahora subir al mitiquísimo Naranjo de Bulnes. Objetivo por tanto, hacer un día de pateo y ferrata al día siguiente.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
Este año los Salesianos nos llevan a Bilbao... en plena ola de calor, lo que hace que Bilbao no sea ni fresco ni nada. ¡Un horror!
Puestos en dirección occidental, pues continuamos marcha y pensamos en Picos de Europa para hacer actividad, con el Urriellu como objetivo principal. Pero como ya se adelantaba, imposible dormir en refugio... y el pateo con 1.000 m. de desnivel mas la escalada del monte se antojaba un poco más de lo que queríamos.
Viramos hacia el Sur y buscamos un alojamiento cómodo cerca de Fuente Dé, con idea de que podamos ser más y hagamos algunas cimas características del parque natural. Un salto enorme de calidad habitacional con respecto al año pasado (🔗).
Como somos unos zoquetes y no llamamos al teleférico para preguntar con antelación, para bien que lo hicimos no quedaban horas hasta las 11:00 de la mañana, así que el madrugón fue ninguno. Dormir en cama y hasta tarde... Jose Luis no sabe qué hacer con su vida...
Llegamos con calma al parking y vamos a la fila a esperar nuestro turno. Vaticinamos un infierno solar y de altas temperaturas mientras esperamos y más aún cuando subimos. Pero nada más tocas la parte alta del teleférico, vemos y sentimos que igual hay suerte. Corre un viento muy agradable y las nubes se cierran de vez en cuando, generando cierto optimismo en nuestra idea de morir deshidratados.
Partimos con tendencia Norte, por camino cómodo y amplio y buen ritmo. Pasamos por debajo de la Peña Olvidada hacia el desvío que separa los caminos hacia Peña Vieja y Horcados Rojos, justo debajo de la Aguja Bustamante. Hasta este punto, ninguna complicación, con terreno a veces roto por los derrubios recientes y algún tramo de mayor pendiente.
El sendero hacia Peña Vieja se empina rápidamente y presenta un firme más complicado de caminar. Sin necesidad de trepadas, pero con mucha tierra y piedras sueltas que ralentizan el paso en las zonas con mayor pendiente, llegando al collado de la Canalona, entre la aguja del mismo nombre y la Torre de las Coteras Rojas. Este último pico se rodea por su cara noreste para llegar al collado de acceso a Peña Vieja. La última rampa es más empinada y con mucha piedra suelta, aunque sin dificultad.
En este punto, Isaac que iba abriendo camino, se nos pierde de vista. Cuando llego arriba y espero encontrarlo, veo que no está. Pregunto a los que vienen por abajo y no lo ven. Poco después aparece hacia la izquierda de la base del pico, porque se había desviado tratando de seguir lo que le habían parecido unos hitos.
Con todos arriba ya, foto de cima y almuerzo infracalórico, antes de bajar hacia el cruce de nuevo. Ahora seguiremos hacia el Oeste, pasando por debajo de nuestra siguiente cima hasta el desvío hacia Cabaña Verónica. En este punto, giramos a la derecha y el camino nos guía sin pérdida, y a base de hacer zetas, a la cima de la Torre de los Horcados Rojos. Fotito de rigor y para abajo. Aquí dio tiempo a bocadillo.
En el collado con Peñas Urrieles, Jose e Isaac deciden atacar el pico Tesorero dándole zapatilla. Roberto, Adrián y yo, más cautos y en peor forma evidentemente, preferimos ir bajando y acercarnos a Cabaña Verónica.
Una vez allí, vigilamos el ascenso de los compis, y nos da por preguntar por el último teleférico de bajada... que nos dicen que sale a las 17:45... y son las 16:00. No conseguimos contactar con ellos para darles la info, así que les mandamos un Whatsapp y esperamos un rato. Cuando ya los vemos en el camino de bajada, y a buen ritmo, nos ponemos en marcha para tratar de coincidir en el camino de vuelta. Y menos mal, porque mis rodillas iban tocadas y, tras la parada en Cabaña Verónica, me dolían a rabiar en cada paso de bajada.
Al final, llegamos con 20 minutos de sobra, aunque si que vimos a un pequeño grupo al que les decían que ya no podían bajar... aunque creemos que solo para asustar.
De vuelta en Espinama, duchas y merienda antes de bajar al pueblo a tomar una cerveza y escuchar música en directo en el festival Espinama Suena (🔗), y a encargar unas raciones de paella para la cena. Con esto y un poco de asado, hasta mañana a las ocho.
DATOS DE LA RUTA
- 📏 Distancia: 14,65 km
- 📈 Desnivel: +1.210 m
- ⏱️ Tiempo / En movimiento: 4:40 h
- 🚦 Dificultad: Desnivel acumulado medio con pendientes elevadas a tramos; terreno descompuesto en algunos puntos. Pequeño paso estrecho y con patio para acceder a Torre de Hocados Rojos.
- 🏔️ Cimas: Peña vieja (2.613 m); Torre de Horcados Rojos (2.506 m)
- 💧 Agua: en la cafetería del teleférico y en Cabaña Verónica.
- 🌍 Track: https://loc.wiki/t/275557236?wa=sc
CROQUIS DE LA RUTA
(Cartografía del Instituto Geográfico Nacional)
FOTOS DE LA RUTA:
En el parking del teleférico, viendo el paredón que libra, con 800 m de desnivel.
Ésta es la vista hacia arriba.
Comenzamos a andar acompañados de mucha gente, que poco a poco se va quedando por el camino.
Firme siempre descompuesto. Para Adrián, todo lleno de piedras.
Desvío a Peña Vieja u Horcados Rojos.
De momento atacamos a Peña Vieja, con el camino haciéndose más estrecho y suelto.
Antes de llegar al collado de La Canalona, terreno empinado y muy descompuesto que ralentiza la marcha.
Vista hacia Peña Vieja desde el collado.
El acceso a la cima será de lo más delicado de la ruta, sin presentar ninguna dificultad que resaltar, aparte de la pendiente y la roca suelta.
Isaac que ya ha encontrado por dónde se sube de verdad. Al fondo, en su vertical, el Naranjo de Bulnes.
Peña Vieja (2.613 m), foto de cima.
Deshacemos pasos hacia el desvío de Horcados Rojos.
Subida más fácil hacia este pico.
Torre de los Horcados Rojos (2.506 m), foto de cima.
Pasito más estrecho y expo, justo en el acceso a la cima.
Parada en Cabaña Verónica.
Con vistas a parte de la ascensión de nuestros compañeros y al Tesorero.
De vuelta al teleférico, casi solos.
Si me llega a tocar bajar los 750 metros de desnivel con el dolor de rodillas que llevaba, me quedo arriba.
Aquí, de chill en el Espinama Suena.
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