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lunes, 3 de enero de 2011

Escalada en Anguiano

Con el recién adquirido gusto por la escalada tras realizar un curso a través de Logroño Deporte y la práctica obtenida con las citas habituales en el rocódromo de Las Gaunas, estábamos listos para enfrentarnos a la fría y dura roca.
Aún siendo mala época para la escalada, no pudimos aguantar el ansia de probar a trepar por presas que no fueran de fibra y, guiados por el que fuera nuestro monitor en el citado curso, nos acercamos a la escuela de Anguiano. Es la más indicada de la zona para ejercitarse en invierno, dado que muchos de sus sectores permanecen al sol todo el día. Es muy nueva, empezó a equiparse por el 2004, y cuenta con vías desde los quintos hasta algún 8º.
Dejamos el coche en el aparcamiento de la carretera general, junto al restaurante La herradura donde se puede consultar la guía de escalada de la escuela. Tras tomar un segundo desayuno nos encaminamos hacia los sectores elegidos para nuestro debut.

Ver Sectores en un mapa más grande
La aproximación es casi inexistente, pues nada más pasar el puente nos plantamos debajo de las paredes a las que nos íbamos a encaramar.

El primer sector en aparecer sería el nuestro: El Molino. Nos aproximamos a la base y empezamos a acomodarnos.

Tras mirar la guía un poco nos decidimos por una vía sencilla (sobre el papel) y de nombre resultón:

Se trata de un grado V+ de unos 25 metros de altura, representado aquí en un conato de croquis realizado por un humilde servidor.

Dejamos a nuestro experto guía/compañero que nos montara la vía para poder escalarla nosotros en top-rope.

Una vez montada esa vía, nos dejó también preparada Cueva Mori, otra V+ algo más cortita, para poder hacer dos cordadas y escalar más seguido. Cuando las dos estuvieron listas llegó el turno de los noveles. Yo por una:

Y Vane por otra:

Empezamos a subir poco a poco, peleando cada metro y sopesando cada cambio del centro de gravedad, afianzando bien los pies y asiendo con fuerza cada presa de manos. Nada más empezar Pachamama, llegaba uno de los pasos que más costó de la vía, tanto físicamente como psicológicamente al empezar a vernos separados del suelo.

El conseguir pasar ese punto otorgaba una pizca de moral y te permitía afrontar con más confianza el resto de los pasos.

El final de la vía se vuelve más fácil y se convierte casi en un trámite. Una vía algo más dura de lo que esperábamos en nuestro bautizo de roca, pero que nos hizo sufrir y disfrutar.

Uno a uno, fuimos pasando por las cordadas, tanto asegurando como escalando. Eva fue la siguiente en Pachamama, que tuvo sus más y sus menos con el complicadillo inicio.

Y después llegaba el turno de Vane, que pasaba el escollo no sin trabajo.

Fuimos haciendo rotaciones para ir asegurando y escalando casi sin parar. Eva se encargaba aquí de asegurar a Álvaro.

Hector se enfrentaba a su segunda vía del día.

Y la resolvía con éxito en poco tiempo.

Cuando hubimos pasado por ambas vías decidimos cambiar de sector en busca de nuevas rutas y de algo más complicado para que David pudiera disfrutar también. Nos acercamos hasta el sector El Panel, donde dejamos montadas las vías Avelino y su tambor (V+) y Novatada (6a).

Ésta sería la más orientada a nosotros, con una roca dolorosa pero en la que abundaban los cazos. Para que nuestro aperturista pudiese sufrir también un poco, eligió la ya mencionada Novatada, más inclinada pero con agarres más justitos.

Se aprecia la inclinación de la pared y se ve que las presas son más de dedos que de manos enteras. Más técnica pero menos dura para los brazos.

A escasos metros Eva se enfrentaba a los 2 o 3 pasos un poco más complicados de la vía, en los que estirarse era fundamental.

En ocasiones el equilibrio y los movimientos pausados se volvían imprescindibles para resolver los pasos.


Casi empezaba a anochecer cuando recogíamos todo el material y comíamos un poco aún a pie de pared. De hecho en la vuelta hasta el pueblo nos pillaron las primeras luces de las farolas por la llegada del ocaso.
Estuvimos de nuevo en el bar La herradura, tomando unas cervezas como premio a un día de nuevas experiencias para la mayoría que supimos resolver de una forma bastante elegante. Una adecuada recompensa a unas horitas de escalada en Anguiano, en nuestro bautizo en roca.

Te puede interesar:
Situación escuela de Anguiano =
link a Google Maps.
Info y croquis de la escuela = en el
bar La herradura, carretera LR-113 junto al aparcamiento, por 2€.
Comer en Anguiano: en el propio bar La herradura.
Dormir en Anguiano: con la furgo en cualquier calle apartada al otro lado del río; se podría acampar/vivaquear a pie de vías. 

ESCUELA DE ESCALADA EN ANGUIANO
Nº sectores =
7.
Nº vías = 113.
Grados =
del V al 7c.
Material =
normal para deportiva.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Escalada en Anguiano, sector El Molino

Aprovechando los fines de semana que el tiempo se estabiliza y se presentan un poco más calentitos, tuvimos de nuevo la posibilidad de acercarnos a escalar en Anguiano. Conocemos la ubicación de los sectores y nos supone muy poco tiempo de acercamiento, el cual queríamos reducir al mínimo ya que íbamos a llegar tarde a la pared.
Como Eva y yo ya habíamos estado en la última visita (así lo contamos en JonyMao Travel) pero Hector no, le dejamos a él que comenzase el día en El Molino, V.

Comenzó con calma por el fresco y por los nervios de la primera trepada del día, intentando hacer los movimientos de forma controlada y con paciencia.

Pero al poco se empezó a encontrar bien y fue cogiendo soltura para ganar metros con más rapidez.

Acabó la vía en pocos minutos y nos cedió el turno para que, primero Eva y luego yo, pudiésemos calentar debidamente.
Pasamos a otra vía ya conocida por nosotros, Pachamama, V+, que fue la bestia negra de Eva en nuestra primera incursión a la escuela de Anguiano (así fue). Quizá por esto, fue ella la encargada de darle el primer intento, de forma absolutamente voluntaria. Se enfrentaba en los primeros metros de la vía, al paso que le había hecho desistir en aquella ocasión.

No sin dificultades y tras poner mucho empeño, consiguió sacar no solo ese sino los siguientes pasos. Se trata de una barriga que hace la pared mientras estás apoyado en una pequeña repisa, en la que es difícil agarrar nada en condiciones.

Peleó hasta la tercera chapa pero la energía invertida en el inicio de la ruta le hizo mella y en este punto decidió bajarse y ceder el turno.

Como Hector ya le había dado de primero, me dejó probar a mi, que no puse objeción alguna...

...y siguió haciendo de asegurador para que Eva tomase un pequeño reposo antes de volver a trepar.

A mitad de vía me encontré con un paso que se me atravesó un poco. Aunque ya había escalado en top-rope cuando estuvimos la primera vez en este sector, hacerlo de primero es otro cantar. Me vi obligado incluso de agarrar la cinta para poder ganar un poco de altura.

De esta forma conseguía una posición mejor para superar el punto comprometido.

Poco después alcanzaba el descuelgue y me bajaban para poder escalar la vía los demás. Primero Hector, al que vemos justo después del paso clave inicial...

... y, acto seguido, Eva se volvía a calzar y completaba perfectamente la ruta con el pequeño aporte de seguridad y confianza que da ver la cuerda por encima.

En un tic-tac llegaba a las chapas de arriba con mucha gracia y salero.

Después de esto, pasada ya la hora de comer, hicimos un breve descanso para llenar el estómago. El hambre pasaba factura y estaba haciendo que alguno de nosotros fuese perdiendo las fuerzas a pasos agigantados (no he dado nombre, ¡eh Hector!).
Volvimos un poco más a la derecha, a hacer una vía que acababan de desocupar y que Eva tenía en la mente desde la última visita. Se trata de Los Molineros, V+, con un inicio inclinado, que más allá de la mitad se hace vertical y que se complica bastante en las 2 última chapas.

Eva se encargó de montar hasta algo más de la mitad, bajándose en un punto en el que se quedó sin recursos y falta de fuerzas ya.
Nuevamente me cedía la vez y me encaramaba a la pared a estudiar la solución posible para ese paso que se le había resistido.

Conseguí chapar un par de seguros más, resolviendo el punto en el que Eva se había bajado, aunque no conseguiría llegar mucho más arriba.

El último tramo, con cierto desplome y agarres bastante más difíciles que hasta ese punto, se me cruzó completamente. Lo intenté de todos los modos que se me ocurrían, pero el factor miedo me hacía recular en todas las ocasiones.
En vista de la situación, me hice elegantemente a un lado dejándole a Hector el compromiso de solventar la papeleta de no vernos en la obligación de dejar material allí colgado.

En nada había alcanzado la penúltima chapa y se enfrentaba a los dos pasos clave en el recorrido hasta el descuelgue. Resolvió el primero con un agarre invertido y colocó la cinta expres como pudo, para poder enfrentarse al último examen de la vía que atacaría de una forma similar.

Habiendo solucionado este problema el camino se presentaba ya bastante asequible y colgó la cuerda sufriendo pero con aplomo y seguridad.

Yo no me resistí a la tentación de completar la vía aunque fuera en top-rope y, antes de que empezásemos a recoger, volví a subir haciéndome con la vía, tras un buen rato de forzar y sufrir mucho.

Cerrábamos así otro buen finde de escalada en Anguiano, con 3 vías en el zurrón, aunque solo una de ellas nueva. Como siempre marchándonos con ganas de volver cuanto antes.

Te puede interesar:
Situación escuela de Anguiano =
link a Google Maps.
Info y croquis de la escuela = en el
bar La herradura, carretera LR-113 junto al aparcamiento, por 2€.

ESCUELA ESCALADA ANGUIANO
Nº sectores =
7.
Nº vías = 113.
Grados =
del V al 7c.
Material =
normal para deportiva.

domingo, 13 de marzo de 2011

Escalada en Anguiano 03/2011

Otro domingo que sacamos para escalar en Anguiano, en nuestro conocido sector El Molino, en el que pudimos tachar algunas vías nuevas, pudiendo catar hasta 6 diferentes eligiendo cada uno de los 4 que íbamos a cual darle y a cual no.
Empezamos, tras el café de rigor, por la parte más a la derecha de la pared, con la vía Patillas, un V, corta pero que nos puso firmes más por el frío y el viento que por otra cosa.

El encargado de empezar a escalar fue Hector, tocándome a mí quedarme en el otro extremo de la cuerda, lugar en el que se sentía el frío pese al sol que estaba dando.

La ruta sube casi íntegramente aprovechando el diedro, el cual mantiene signos evidentes del recorrido a efectuar.

La siguiente en probar fue Eva, a la que le gustó la vía pero no terminó de encontrarse cómoda.

Tania se estrenó en roca con esta vía y después le seguí yo, subiendo primero por el mismo itinerario y probando, acto seguido, K2, un 6a con el que comparte descuelgue (con lo que pude intentar en top-rope) y que tuve que acabar dejando por imposible.

En vista del viento que azotaba en esa cara de la pared, decidimos como lo más sensato acercarnos a la zona que tiene mayor concentración de rutas del sector. Allí, Eva se animó a probar nuevamente con Pachamamá, V+, que consiguió subir de primera hasta la 4ª chapa.

Hector se encargó de terminar de montar la vía y Tania pudo disfrutar un poco más en esta cara, menos ventosa y fría.

Yo preferí no subir y pasar directamente a Cueva Mori, un V+, que ya habíamos hecho en nuestro bautizo rocoso, pero que quería atacar de primero, lo cual hice bajo la atenta mirada de Eva asegurando.

El calor empezaba a ser sofocante y escalar sin camiseta casi una necesidad. La orientación de esta tapia es Sur y se nota en lo que se calienta incluso en invierno.

Pudimos marcar también la casilla de Pulgas en las cuevas, V+, con un inicio que nos hizo devanarnos los sesos en busca del movimiento clave.

Cuando quedó libre, y hubimos cogido fuerzas con algo de comida, nos pasamos a El Molino, V, que Eva quiso volver a probar de primera.

Yo fui el siguiente en escalar, luciendo el nuevo corte que tuve que hacer a los pantalones merced a un roto que resultaba incómodo en según qué movimientos.

Y Tania pudo disfrutar bastante en esta vía, más en su grado, en la que demostró haber cogido parte de la técnica necesaria para subir.

Con tiempo para poco más, Hector hizo la machada del día, subiendo el que sería el primer 6a del grupo, completando Caparrones con fundamento, a la par que el sol se iba metiendo tras los montes.

Como recompensa a otro gran día de escalada en Anguiano, degustamos unas cervezas bien fresquitas en el bar La Herradura antes de volver a casa con una sonrisa de oreja a oreja.

Te puede interesar:
Situación escuela de Anguiano =
link a Google Maps.
Info y croquis de la escuela = en el
bar La herradura, carretera LR-113 junto al aparcamiento, por 2€.

ESCUELA ESCALADA ANGUIANO
Nº sectores =
7.
Nº vías = 113.
Grados =
del V al 7c.
Material =
normal para deportiva.