jueves, 11 de diciembre de 2008

Formigal 08/12/2008 (y II)

Día 2: Huesca - Sallent de Gállego
Distancia: 95 km // Tiempo: 1,25 h // Consumo: 10 L
Combustible: 9,07 € // Peajes: 0,0 € // Total: 9,07 €
Aún estando más cerca que si salieramos de Logroño no quisimos correr el riesgo de llegar a la estación y tener unas colas de espanto. Por ello el gallo nos levantó a las 6:30 de la mañana.
Preparamos un desayuno con lo que llevabamos: café con leche, croissants y galletas; y empezamos a prepararnos para salir, no sin antes consultar las condiciones en la web de Formigal.
Un pequeño susto llegó via televisión en forma de un alud en la zona de Benasque.
Siguiendo las indicaciones del TomTom (itinerario Vía Michelín) nos encaminamos a la estación de esquí. Muchos otros coches y furgonetas nos acompañaron durante el recorrido, la mayor parte de ellos con el mismo destino, o parecido, al nuestro.
Finalmente, la hora de llegada se quedó en torno a las 9:45 h y el lugar de estacionamiento fue el primero de los parking de la estación, el de Sextas. Para quedar un pelín más resguardados, coloqué la furgo entre una autocaravana y otra furgo.
Me apena decir que la primera impresión de encanto se vió truncada en parte por el comportamiento de algún que otro personaje, que se encargó de dedicarnos comentarios del estilo de "¿Qué coño miras?".
Con la moral alta, y las ganas más, adquirimos los pases, que permiten el acceso a los telesillas y remontes pasando por unos detectores. A 42 € la unidad, aunque te reembolsan 3 € en caso de devolverlo. Si te lo quedas, puedes recargarlo desde internet, para llegar a pistas y ponerte al tema.
La estación es enorme. Y el conjunto con las montañas de alrededor algo mágico. Es evidente que mi referencia es ridícula comparada con la envergadura del parque de Ordesa.


El día fue cálido, teniendo el cuenta el momento y el lugar. Decir que pasé el día entero en camiseta y cazadora, y quitándome los guantes y el casco en los remontes para quitar el calor. La nieve blanda y suelta, nada de hielo, aunque quizá demasiado mojada al final de la jornada.
Hicimos parada y fonda en la cafetería Sarrios, donde degustamos sus bocadillos (bacon-queso y ternera-pimientos), ensaladas y patatas, a pesar de llevar nuestra propia comida.
Continuámos hacia el Valle Anayet, tomando el telesilla Collado y bajando la pista Anayet. Aunque queríamos completar los cuatro valles, la hora no lo hacía prudente.
La inmensidad de las pistas hizo que Eva sufriera más de la cuenta para volver a la furgo. Trás haber descendido la pista de Anayet y descansar (forzosamente por la separación del grupo) en el área del mismo nombre, la vuelta era larga. Tanto como los 2.628 m de longitud y 518 m de desnivel acumulado entre las pistas de Agua y Río, a las que accedimos con los telesillas Anayet y Cantal.
Aún con sufrimiento y todo, era capaz de bajar así:



Durante el retorno, hice una breve incursión al SnowPark de la estación, situado en las inmediaciones de la zona Cantal, con tan mala suerte que estaban cerrando todos los módulos y solo pude hacer un kicker (más grande que lo que deseaba) y probar un cajón en plano.
Sólo nos quedaba ya recoger todo el equipo, cambiarnos de ropa y partir de vuelta para casa.

Día 2: Sallent de Gállego - Logroño
Distancia: 239 km // Tiempo: 5,25 h // Consumo: 29 L
Combustible: 26,303 € // Peajes: 0,0 € // Total: 26,303 €

Mirando los datos del viaje, supongo que no os cuadrará el tiempo invertido en recorrer esos kilometros (itinerario Vía Michelín). No cuadra para nada, sale una media de menos de 50 km/h. Para flipar.
Al lío. Salímos de la estación y paramos a merendar con lo que teníamos que habernos comido: unas tortillas de patata made of María y un poco de embutido. El lugar elegido fue la calle principal de Escarrilla, orillados en un aparcamiento en línea


Camino de Jaca tenemos unos minutos de retención, pero, vergonzosamente, nos alegramos al ver que continúa en dirección Sabiñanigo y no dirección Jaca. Tan contentos nos las prometíamos cuando, al poco de pasar Jaca, pillamos una retención peor que la que ya habíamos visto. Nos obligaría a circular a 30 km/h de máxima y a detenernos en multitud de ocasiones hasta llegar a la A 21, la autovía hacia Pamplona.
A partir de ahí, coser y cantar.

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