martes, 6 de abril de 2010

Comarca de Burgo de Osma (I)

La idea de hacer este viaje, pese a ser del agrado de todos, partía de la mente de las chicas. Concretamente Eva ya había estado en la zona haciendo alguna de las actividades que teníamos en mente y había quedado encantada con lo que había vivido en aquella ocasión, lo que la había llevado a preparar un viaje que tenía muchas ganas de repetir.
Además partíamos con la gran ventaja de contar con alojamiento gratis para todos, ya que María tiene una casa en la provincia de Soria, a unos 20 kilómetros de la capital. Para más señas se encuentra en Aldealseñor, un pequeño pueblo de 50 habitantes en la comarca de Campo de Gomara.

Día 1: Logroño - Aldealseñor
Como siempre la salida desde Logroño se retrasaba respecto a nuestro plan. Yo salía tarde de trabajar para seguir con el ritual de que el último día de la semana se complican las cosas. Nos daban las 20:30 cuando nos juntábamos todos y empezamos a cargar la furgo.
Desde Logroño íbamos 5 personas, pero llevaríamos 6 asientos para poder transportar también al sexto integrante del grupo, Berta, que venía desde Madrid en autobús.

El camino por la N-111, llena de curvas y peligroso para las dos viajeras que tienen tendencia al mareo, resultó agradable y pasó rápido gracias a la animada conversación que mantuvimos todo el tiempo. Ya en la provincia de Soria, tras cruzar el túnel de Piqueras, la carretera da un respiro con largos tramos rectos. Siguiendo la ley que dice que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, abandonamos la carretera nacional para coger la SO-620 hacia La Rubia y después la SO-P-1207 hasta Almajano. Desde allí hay escasos 5 minutos hasta nuestro destino.
Entramos por la calle del Barrio de Arriba y pasamos frente a la Torre Aldealseñor, un hotel con 16 habitaciones que se ha levantado merced a la restauración de la torre que se construyó entre los siglos XIV y XVI.

Unos metros más adelante se haya nuestro campamento base para ese fin de semana de 3 días, donde poco más tarde de las 22:00 empezábamos a descargar todo y ha distribuirlo por habitaciones. Y, mientras unos preparaban la cena, otros nos acercábamos a Soria capital, para recoger a Berta en la estación de autobuses. Para variar no la encontramos a la primera y tuvimos que dar un par de vueltas por la ciudad y preguntar a un vecino. Esto le vino bien a Eva que pudo ver un punky rubio, lo que le llamó mucho la atención.
A la vuelta, teníamos la cena esperando: algo de embutido, ensaladas, patatas fritas,... todo fácil de preparar para no perder mucho tiempo y regado con vino de la tierra. Alargamos la sobremesa apurando nuestros vasos y planeando la jornada siguiente, en la que teníamos ya reservada la visita a la cueva Galiana, en el Parque Natural del Cañón del río Lobos.

Día 2: Burgo de Osma
No podemos decir que nos levantamos con el gallo, pero sí que fuimos buenos chicos y conseguíamos estar de pie a las 8:30... por lo menos las dos terceras partes del grupo. Dos de los integrantes no llevan de buena gana eso de madrugar en vacaciones y se demoraron un poco en bajar a desayunar. De ese modo fuimos haciéndolo por tandas, acabando de desayunar algunos mientras los demás ya empezaban a preparar la comida y recoger un poco la casa. El frío envolvió la primera comida del día, lo que nos hizo darnos cuenta de que la calefacción no estaba funcionando. Los intentos por arreglarla demoraron mucho nuestra salida de la casa a la par que resultaban frustrantemente infructuosos. Miramos el termostato, el disparador de la caldera, toda la valvulería, el depósito de gasoil, probamos todos los interruptores habidos y por haber y no conseguimos que funcionase durante más de 20 segundos seguidos.
Dando la batalla por perdida, fuimos a sacar a los perros de María, Yuco y Kira, que se volvieron completamente incontrolables en cuanto oyeron su voz al acercarse. Entre los saltos al verla y la carrera en cuanto abrió la verja perdieron la energía de tres días de comida por lo menos.
Entre una cosa y otra salíamos de Aldealseñor pasadas las 11:00 en dirección a Ucero, con la intención de pegar una pateada en el propio cañón del río Lobos. Seguimos la N-122 desde Soria hasta Burgo de Osma y de allí, por la SO-920, hasta el centro de interpretación del Cañón del río Lobos. Cerca de Ucero nuestras esperanzas empezaban a desvanecerse en una relación directamente proporcional a la oscuridad de las nubes que había sobre nuestras cabezas. La lluvia hizo su aparición justo en el tramo entre Ucero y el centro de interpretación, un tramo de 2 kilómetros que bajó un poco los ánimos del grupo.
Cogimos un poco de información y, en vista de que poco podíamos hacer en campo abierto y que no parecía que fuera a dejar de llover en un plazo suficientemente corto, nos pusimos a buscar una alternativa. Lo importante era no parar, sino sustituir el plan de la mañana por otro de los que teníamos a mano. El elegido fue visitar el municipio de Burgo de Osma.

Dejamos la furgo en la Avda. de Juan Carlos I y nos encaminamos hacia la porticada calle Mayor, la cual dada su importancia, se encuentra en un estado de esmerada conservación. Por ella pudimos acceder a la Oficina de Turismo, ubicada en la Plaza del Ayuntamiento, y nutrirnos de conocimientos escritos.

En el mismo edificio, antiguo Hospital de San Agustín, podemos encontrar el resto de instalaciones del Centro Cultural de la Villa, como la Biblioteca Municipal o el Aula Arqueológica de Uxama, o bien visitar diferentes exposiciones, como la que pudimos disfrutar nosotros con las diferentes cofradías de la Semana Santa vallisoletana en miniatura.

Inaugurado como hospital en 1701, es un edificio de planta cuadrada con patio porticado en el centro. La fachada simétrica aloja, sobre la puerta, el escudo de armas del obispo Montoya (fundador en 1486 de un hospital para peregrinos en el Burgo de Osma) y a ambos lado se levantan torres con remate en chapitel y el escudo de armas del prelado.
Seguimos bajo los portales de la calle Mayor , frente al Palacio episcopal, hasta llegar a un espacio de forma irregular: la Plaza de San Pedro. Frente a las balconadas de las viviendas en gran parte del perímetro, asume el protagonismo la Catedral de Burgo de Osma. Comenzada en 1232 está dedicada, como muchas de las catedrales españolas de ese siglo, a la Asunción de la Virgen. Esta edificación de estilo románico, se levantó sobre la anterior catedral gótica.

No pudimos visitarla y no precisamente por no tener ganas, sino porque ya era hora de comer y de eso no se salvan ni los párrocos.
Cruzamos la puerta de la antigua muralla, para salir al parque que con mucho acierto han construido junto al río Ucero. Allí perdimos algo de tiempo hablando, viendo, escuchando y sacando fotos del pueblo y las vistas que de él teníamos desde el puente.
Nuestro paseo nos había despertado el hambre y nos propusimos encontrar en lugar apropiado para saciarla. El cielo permanecía encapotado, echando por tierra casi cualquier posibilidad de comer al aire libre, con lo que teníamos que buscar un espacio techado. Consideramos montar la mesa debajo de un puente, o en los juegos de niños que había en el parque pero, tras dar un par de vueltas con la furgoneta en busca del sitio más propicio, elegimos instalar el comedor junto al Eroski que hay al otro lado del río.

Sacamos la mesa y las sillas que expresamente cogimos de casa de María y servimos la ensalada de pasta en cuencos para que cada uno la sazonara al gusto. Jamón, chorizo, fuet y queso acompañaron al plato de hidratos de carbono que tomamos como principal. Nos obsequiamos de postre unas magdalenas rellenas de trufa y con cobertura de chocolate que compramos junto con el pan durante el camino desde Aldealseñor.
Disfrutamos un rato de los placeres de comer y hacer vida en la calle. Me encanta esa sensación de relajación al hacer cosas fuera de la marabunta del turismo convencional. Ese punto de niñez que tiene el sacar la comida en el lugar que te plazca y saciar el apetito. Ese alto grado de libertad al echarte a dormir en cualquier lado... aunque en este viaje no sucediera.
Antes de partir hacia el plato fuerte del día quisimos tomar un café para llegar bien despiertos y disfrutar del acontecimiento. No recuerdo el nombre del bar, situado en la Avda. Juan Carlos I, pero mejor, porque solo podría escribir palabras de rechazo hacia ese local.

4 comentarios:

  1. que es eso que lleva Noe en el hombro???
    un globito????jajaj

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  2. Jony muy chula la escapada y los cambios introducidos en el blog. Es una zona que tenemos pendiente hace algun tiempo. Esperemos que comience a hacer buen tiempo para ponernos mas las pilas ; -)

    Esperamos la segunda parte.

    Saludetes.

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  3. echobelly: Gracias por la visita y el comentario. La verdad que quedamos gratamente sorprendidos con la zona. No os perdáis los siguientes capítulos que viene lo mejor. Un saludo.

    Berta: pues claro que volvemos. Creo que es mejor que le preguntes a Noe directamente qué llevaba encima, jajaja.

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