viernes, 7 de diciembre de 2012

Selva de Irati


Nuevamente, por segundo fin de semana consecutivo, cogemos la furgo y nos vamos con ella a dormir a la naturaleza, en este caso a Ochagavía, en la selva de Irati.

Salimos tarde el viernes, dando tiempo a que Eva salga del curro a las 19:00. Tenemos dos horitas justas de camino hasta Ochagavía, pueblo en el que pasaremos la noche, en un gran aparcamiento junto al asador-sidrería Kixkia. Varias furgos y una autocaravana serían nuestros vecinos durante unas horas.
Antes de cenar, nos acercamos a uno de los bares del pueblo, que nos pareció muy bonito y bien cuidado. No perdimos mucho tiempo, así que nos lo dejamos apuntado para volver otro día y recorrer sus calles con más tranquilidad.


Cenamos la empanada que llevábamos preparada, con la calefacción estática encendida para olvidarnos del frío que hacía fuera. Un poco de lectura y pronto a dormir, a ver si mañana podemos madrugar.

Y madrugamos, aunque podíamos haberlo hecho más. De cualquier forma, nos tomamos el desayuno con tranquilidad, como se merece, disfrutando del café, fruta, sobados y galletas mientras el frío todavía aguantaba en el exterior.
La entrada hacia el parque se toma desde el mismo pueblo de Ochagavía, saliendo por la carretera NA-2012, en el extremo Oeste. La seguimos hasta las casas de Irati, por una vía llena de curvas y que salva el gran desnivel del paso de la Tapla. Preciosas vistas desde este punto, que ya hemos ido cotilleando durante el trayecto.
Dejamos la furgo en el parking de las casas de Irati. Aparcar aquí (y en todo el parque) cuesta 7€, aunque puedes descontarte 4€ si consumes en algún establecimiento de la zona por un importe mayor de 12€.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:
Salimos desde las casas de Irati, por el camino 63A, que nos acerca hasta la Casa Forestal del embalse de Irabia. La ida se hace faldeando la ladera del monte de La Cuestión o de Zabaleta, en un continuo subir y bajar por sendero estrechos. Es la parte más bonita de este camino de ida y vuelta, que cerca del final, entronca con la pista por la que se vuelve al punto de inicio. Seguimos por ella hasta la Casa Forestal. En los días húmedos, los descensos por el bosque pueden ser delicados, dado lo resbaladizo del suelo.
Una vez llegados a ella, tomamos el camino dejándola a nuestra izquierda, siguiendo las marcas de su fachada hacia la presa. Enlazamos el camino 53C, que rodea el embalse de Irabia, y lo hacemos en el sentido de las agujas del reloj, emprendiendo primero su parte más bonita. Una fina senda, adivinada entre grandes piedras, hayas, líquenes y mucho musgo. Apenas 3 kilómetros en los que es imposible centrarse en el camino, tal es la belleza que se tiene alrededor.
Llegados a la presa, nos recibe con mucho viento y soltando grandes cantidades de agua por su aliviadero. Aunque muy discutida, la presa se construyó y se hizo el embalse en 1943, momento en el que alcanzo los 44 metros de altura.
Un poco más adelante, cerca del mirador, paramos a comer un poco y recuperar fuerzas. Apenas 15 minutos para comer algo de embutido y fruta y calmar la sed.
Nos quedan por delante cerca de 7 kilómetros para terminar la vuelta al embalse. Sin perder el encanto del otoño y de la naturaleza que se aprecia en cada rincón, es este tramo menos atractivo, al ser una pista ancha que le resta magia al ambiente. Apretamos la marcha para pasar rápido estos kilómetros, pero intentamos no perdernos los detalles que se van sucediendo: el embalse y sus orillas a la derecha; canales y riachuelos entre las hayas, a la izquierda.
Alcanzamos la Casa Forestal de nuevo, pero en esta ocasión tomamos el camino de vuelta hacia las casas de Irati. Volvemos al baile de desniveles, no mucho pero si potente en ocasiones. El suelo tapizado de hojas, embarrado en las partes húmedas y con las recias raíces asomando. Ejemplares de 30 metros se alzan hacia el el cielo intentando robar la luz a sus vecinos.
Llegamos al final del paseo, tras 18 kilómetros, recorriendo los últimos por pista, pegados al río Irati. Primero viéndolo desde lo alto y después bajando hasta su orilla.

Sentado dentro de la furgo, tras una buena sesión de estiramientos, comemos con lo que nos queda de empanada, embutido y fruta. Y, para no caer en la siesta que con tanta fuerza nos llama, hacemos un café con galletas para terminar la comida. Por delante, dos horas de camino hacia Logroño, con tranquilidad y con un par de paradas. Tuvimos una puesta de sol increíble.


DATOS DE LA RUTA COMPLETA:
  • Distancia: 18,2 km
  • Desnivel: 330 m
  • Tiempo empleado: 5:00 h total | 4:35 h en movimiento
  • Cimas: ninguna.
  • Material: ninguno en especial.
  • Dificultad: ruta sencilla y con poco desnivel acumulado, aunque de tramos un poco más duros. Atención en días húmedos.
  • Track GPS: consultar en la web irati.org (enlace)


PLANOS Y CROQUIS:
Plano en planta con el itinerario (sacado del folleto del parque, que recomendamos comprar por 2€):




FOTOS DE LA RUTA:

Iniciamos el camino abrigados. Se nota que el frío ha llegado.

Pronto se abandona la pista, para entrar de lleno en el bosque.

Ascendemos fuerte hacia media ladera del monte de Zabaleta.

Es un tramo muy estético. Grandes y esbeltas hayas al contraluz.

Preciosos contrastes entre rojo y verde.

Mientras faldeamos, a veces se abren vistas hacia el valle del Irati.

En el descenso hay que prestar atención. El piso lleno de hojas junto con la humedad del día, lo hacían muy resbaladizo.

Ciertamente lleno de hojas.

Ya en la pista hacia la Casa Forestal.

Tenemos el embalse de Irabia a la vista.

El margen Sur del embalse nos deja preciosas vistas del bosque.

Incluso mirando muy de cerca, como en esta macro de Eva.

Un estrecho puente cruza por encima de las aguas de Irabia.

Vistas a un lado...



y al otro.

Llegamos a la presa y empezamos a tirarle fotos.

Hay muchos buenos ángulos.

Vista general de la presa de Irabia.

Maquinaria para la apertura de compuertas.

El aliviadero estaba vertiendo mucha agua.

Eva y yo posando en el centro de la presa, con vistas hacia el embalse.

Tras continuar la vuelta, ya por pista, al poco nos paramos a comer. Justo en los árboles de la derecha.

La corteza gris de los árboles, resaltaba aún más los colres de las hojas y el agua.

Avanzamos más rápido, pero sin perder de vista cuanto tenemos alrededor.


El agua tiene un brillante color turquesa.

Si bien, vista más de cerca, es limpia y cristalina.

Nosotros salvamos poco desnivel, pero hay buenas ascensiones dentro de los límites de la selva de Irati. Vistas hacia Urkuluko Kaskoa.

Eva posa con la sonrisa en la boca. La ruta bien lo merece.

Todavía pueden verse hojas amarillas en los árboles, pero de forma aislada.

Lo más cómun es verlas alfombrando la tierra.

Formando un lecho que lo cubre todo.

De vuelta hacia las casas de Irati, encontramos de nuevo senderos retorcidos a través del bosque.

Una leve nota de un color diferente, al final del recorrido.

Primera parada para "afotar" la puesta de sol. Las nubes se tiñen de rojo.

Segunda parada, a la altura del mirado de Arbayún. Contraluz brillante y colorido.


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8 comentarios:

  1. Buena escapada, seguro que lo pasastéis genial, las fotos muy bonitas de este paraíso, lo apunto en pendientes. Un saludo.

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  2. Muy guapo vuestro paseo por Irati, un lugar al que nunca importa volver.

    Alguna foto muy muy guapa!

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  3. Tengo pendiente Irati, desde hace ya unos cuantos años, así que viendo tu artículo, se me ponen los dientes largos, eso si, me parece una pasada los 7 eurazos del parking.

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  4. Bonito ruta y bonitas fotos.
    Conozco la zona y la verdad ,me encanta ,a ver si convenzo a la familia para acercarnos el próximo otoño y que disfruten de esta Selva.
    Saludos

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  5. Muchas gracias a todos.
    La verdad que yo no la conocía y, aunque me lo esperaba, nos hemos llevado una grata sorpresa. Un lugar precioso, tranquilo, muy natural,... Seguro que repetimos.
    Saludos

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  6. Precioso recorrido e instantaneas, Irati sin duda es un bosque mágico. Felicidades por el repor.

    Saludos!

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  7. bonito bonito repor unas fotos de escandalo, no se si conoceis la cascada del cubo esta cerca del parking sino la conoceis ya sabeis toca volver

    salu2

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  8. Pues no, no conocía esa cascada. Como bien dices, ya hay motivo para repetir.
    Saludos

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